El blog: Una pieza clave en tu estrategia de contenidos

El blog: Una pieza clave en tu estrategia de contenidos

Lo primero de todo, queremos empezar explicándote en qué consiste un blog, para qué sirve y por qué es interesante incorporarlo a tu página web (si aún no dispones de uno).

El blog es un sitio web con carácter dinámico en el que podemos incorporar periódicamente diferentes tipos de contenido. Se trata del complemento perfecto para la creación de una estrategia de contenidos. Este, además, puede ser utilizado como cebo para aumentar el tráfico de la web.

El blog es un formato que aporta valor al usuario y nos ayuda a conectar con los intereses del público mediante contenidos de calidad. Además, nos ayuda a transmitir confianza y credibilidad.

Nuestro objetivo principal al incorporar un blog a nuestra página web debe ser atraer tráfico cualificado. Y te preguntarás, ¿qué significa atraer tráfico cualificado? El tráfico cualificado lo componen aquellas personas que acceden a nuestra web interesados en la información, producto o servicio que ofrecemos. Lo que significa que se pueden convertir en clientes y son el público objetivo hacia el cual podemos orientar nuestra estrategia.

Por este motivo es importante intentar conseguir tráfico cualificado incluyendo siempre contenidos interesantes y de calidad para conseguir un retorno positivo.

En definitiva, incorporar un blog a nuestra estrategia de contenidos puede ayudarnos a mejorar el engagement, lo que se traduciría en una mayor conversión.

Tipo de lenguaje que debemos utilizar en un blog

En primer lugar, es importante ponernos en la piel del lector. Los medios digitales han hecho evolucionar la forma en la que el usuario interacciona con los contenidos digitales. No leemos igual un periódico impreso que una página web. En este caso, nos referimos al usuario como lector digital.

En los medios digitales la velocidad de lectura se ralentiza un 25% porque recibimos un mayor número de estímulos. Este fenómeno de sobreinformación se llama infoxicación y consiste en que recibimos más estímulos e información de la que somos capaces de asimilar. Lo que provoca que el usuario cambie sus patrones de lectura escaneando la información en búsqueda de aquello que le interesa.

Mediante este primer escaneo, el lector decidirá si el contenido que tiene delante le interesa o no. Por eso, es importante conocer en qué consisten estos patrones para aplicarlos a la hora de organizar la información y su estructura.

Patrones de lectura más habituales según Jakob Nielsen

Jakob Nielsen estableció una serie de patrones de lectura que realizamos de manera inconsciente cuando nos enfrentamos a contenidos digitales. El más conocido es el denominado patrón F.

Como su propio nombre indica, este consiste en que el lector escanea la información siguiendo una F. Es decir, de izquierda a derecha y de arriba abajo, prestando especial atención al margen izquierdo.

Las líneas en forma de letra F simbolizan el recorrido visual que hacemos al ver un contenido digital. Este consiste en los siguientes pasos:

  • Escaneo en sentido horizontal del inicio de la página.
  • Recorrido vertical descendente en el margen izquierdo en el que leemos el inicio de cada uno de los párrafos en búsqueda de información interesante.
  • Búsqueda de palabras clave y datos relevantes de izquierda a derecha.
  • Recorrido hacia el final de la pantalla centrándonos en el margen izquierdo.

En resumen, nuestros ojos escanean la información haciendo un recorrido de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo por el margen izquierdo.

Esta información sobre el patrón de lectura es clave para conocer cómo debemos estructurar todo el contenido de la web. De esto dependerá que consigamos captar la atención del usuario.

Según Nielsen también existen otros patrones de lectura, como el de ‘L’ invertida o ‘E’, aunque estos son mucho menos utilizados por la mayoría de los usuarios.

Estructura de los contenidos en un blog

La estructura de los contenidos deberá realizarse de mayor a menor relevancia. Una forma muy gráfica y clara de entenderlo es mediante la estructura de pirámide invertida.

Es decir, la información deberemos colocarla de mayor a menor importancia con la finalidad de captar la atención del lector desde el principio del texto con el propósito de conseguir que lea el texto completo.

¿Cómo debemos hacerlo? ¡Toma nota siguiendo el siguiente orden!

  • Título: breve descripción del texto que sea atractivo.
  • Entrada: Deberá responder a las 5 ‘W’ (What, Who, Where, When y Why). Es decir, qué, quién, por qué, cómo, cúando y dónde.
  • Cuerpo del texto: Desarrollo del texto.
  • Detalles y conclusión.

De esta forma colocamos al principio del texto toda la información más importante para facilitarle la tarea al lector y para que pueda determinar si le parece interesante o no el contenido.

Probablemente te haya pasado alguna vez que has leído un titular interesante y al acceder a la noticia no has encontrado hasta el final lo que estabas buscando. Esto provoca confusión y rechazo en la mente del lector. Por eso, es importante proporcionar la información que prometemos al lector en el titular.

Algunos redactores apuestan por no contar la información más relevante hasta el final, con la intención de forzar al lector a leer el texto completo. Sin embargo, esta práctica provoca que la tasa de abandono sea alta, ya que requiere un mayor esfuerzo y tiempo por parte del lector.

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