Dilemas de la Internet Profunda (II)

Dilemas de la Internet Profunda (II)

¿Isla pirata o el único lugar seguro del planeta?

Entre los detractores de la Internet profunda hay teorías de todo tipo. Existen aquellos que apuntan a la manifiesta inseguridad de esta parte de la red, alegando que para un internauta con conocimientos básicos de informática pasearse por cualquiera de las web de la Internet profunda es como ‘pasear por el peor callejón del peor barrio del mundo, solo y desarmado’. Para otros, TOR, la principal herramienta de navegación en las profundidades, fue creada por el gobierno estadounidense y convierte a cualquiera que lo utilice ‘en parte del archivo de los más buscados de América’. Según esta teoría, dado que la Internet profunda es el lugar favorito de la delincuencia internacional, la CIA habría creado TOR como una forma de control oculto.

Sus defensores hablan de la verdadera Internet, aquella no controlada por los algoritmos de Google, Facebook o Amazon y en las que la información de navegación se mantiene a salvo, ya que sólo puede accederse a esta parte de la red con la interposición de un servidor proxy. Además, si las filtraciones de Edward Snowden son ciertas –algo incuestionable para muchos- la Internet superficial es la más grande red de espionaje global jamás pensada. Tan grande que el problema para los organismos norteamericanos no sería ya recopilar conversaciones, correos electrónicos o contenidos guardados en servidores, sino cómo buscar y encontrar en mitad de la vastísima cantidad de datos acumulados, aquello que se desea saber.

4chan

Un cajón de sastre a medio camino entre la Internet profunda y una disparata ventana a las más extrañas locuras que pueblan la mente humana. Sin llegar a formas parte de la web profunda, 4chan es un foro en el que todo el mundo es anónimo y en el que cualquiera puede intervenir y participar en segundos y sin necesidad de rellenar formularios de todo tipo. Como resultado, 4chan es una web en la que todo el mundo dice lo que piensa; en ocasiones, para pesar de los lectores, por lo que muchos han llegado a decir de ella que no es más que ‘un agujero a lo peor del ser humano’, o ‘un abismo a la locura’.

Entre los canales que podemos encontrar en 4chan está /b/, un lugar mítico y aleatorio creado para ahuyentar a curiosos a base de las más asquerosas e impactantes imágenes, y en el que cualquiera puede abrir un hilo sobre lo que quiera y cuándo quiera. Además, como el sitio no sólo es anónimo, sino que no tiene memoria, todo los hilos abandonados desaparecen de la red al cabo de unos minutos.

Es en este lugar donde muchos dicen que se fraguó la organización de ciberactivismo global ‘Anonymous’, reconocidos por sus máscaras del ‘revolucionario’ inglés Guy Fawkes, y capaces de poner en jaque a gobiernos de todo el mundo. Pero además se formó un movimiento que apreciaba el anonimato en la red y capaz de luchar para evitar que Internet se convierta en el arma de control de gobiernos irresponsables.

El caso Silk Road

Silk Road es uno de los casos más populares en la corta historia de la Internet Profunda. En él, se entremezclan multitud de conflictos asociados esta parte de la red: derecho a la privacidad vs lucha contra la delincuencia.

Conocida como ruta de la seda, ‘Silk Road’ en inglés, esta página se convirtió durante unos años en el mayor proveedor de drogas en los Estados Unidos. A imagen y semejanza de Amazon o Ebay, sus creadores pusieron a disposición de los internautas todo tipo de sustancias estupefacientes. El resultado: numerosos detenidos y dos cadenas perpetúas para su presunto creador, un joven estadounidense, hijo modélico de una familia estructurada, que hasta ese momento sólo había destacado en la vida por sus licenciaturas en física e ingeniería de materiales.

Este caso puso sobre la mesa numerosos asuntos tabú en el debate político-social americano, como la legalización de las drogas –que magnates como George Soros defienden desde organizaciones como Open Society Foundations-, hasta la validez del derecho a la intimidad en la era digital, pues algunos opinan que el gobierno norteamericano accedió a los servidores islandeses que albergaban Silk Road infringiendo numerosas leyes.

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